A mediados del verano hicimos un viaje a la Sierra de Gredos. Estuvimos unos días en el parador, descansando, haciendo excursiones y disfrutando del paisaje y la tranquilidad del lugar.
Visitamos también Ávila
... y Segovia, disfrutando del arte y de la buena mesa.
A la vuelta nos quedamos unos días en Madrid. Hacía mucho tiempo, demasiado, que no veía a mis hermanos y sobrinas y disfruté muchísimo con ellos y con volver a recorrer la ciudad.
El último día antes de volver hicimos una visita al Rastro y en un puestecillo compramos un pañuelo para mi hija, que le encantó y no se quita de encima.
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